—Que una mujer que permitió que una niña de cinco años fuera golpeada no debería hablarme de familia.
El salón quedó en silencio.
Algunas personas empezaron a mirar.
Julian bajó la voz.
—No hagas una escena.
Victoria soltó una pequeña sonrisa.
—Julian.
Lo miró directamente.
—Tú confundiste mi silencio con debilidad.
Pausa.
—Ese fue tu mayor error.
En ese momento, un hombre mayor entró al salón.
Cabello plateado.
Traje negro.
Una presencia que hizo que varios empresarios se apartaran inmediatamente.
Julian palideció.
Porque conocía ese rostro.
Arthur Vance.
El fundador de Vance International.
Uno de los hombres más poderosos del país.
Y también…
El padre de Victoria.
—Señor Vance…
Julian apenas pudo hablar.
Arthur no respondió.
Solo caminó hasta su hija.
Y puso una mano sobre su hombro.
—Llegas tarde.
Victoria sonrió suavemente.
—Tenía que asegurarme de que Lily estuviera bien.
Arthur miró a su nieta.
Su expresión cambió completamente.
De hombre poderoso pasó a ser simplemente un abuelo preocupado.
—¿Fue él?
No necesitó decir el nombre.
Victoria asintió.
Arthur cerró los ojos durante unos segundos.
Luego miró a Julian.
Y en ese momento, toda la arrogancia del hombre desapareció.
—Julian Sterling.
La voz de Arthur resonó en todo el salón.
—Creo que tenemos mucho de qué hablar.
Julian intentó mantener la calma.
—Señor Vance, no sé qué información recibió, pero esto es un asunto familiar.
Arthur sonrió.
Una sonrisa sin humor.
—¿Un asunto familiar?
Miró alrededor.
—¿Golpear a una niña?
Silencio.
—¿Manipular documentos financieros?
Más silencio.